“Desde entonces hay noche en mis estíos,
y su sonrisa niña
puebla mis soledades
de ninfas y de efebos;
desde entonces sus ojos me persiguen
y al mirar otros ojos
sus pestañas insomnes
suspenden mi deseo.
Porque en todas las bocas que he besado
sólo busco la leche de su aliento,
sólo busco la seda de sus labios
y el sopor deleitoso de sus besos”
En “Brindis”
Laura Victoria (Colombia, 1904 – 2004)
y su sonrisa niña
puebla mis soledades
de ninfas y de efebos;
desde entonces sus ojos me persiguen
y al mirar otros ojos
sus pestañas insomnes
suspenden mi deseo.
Porque en todas las bocas que he besado
sólo busco la leche de su aliento,
sólo busco la seda de sus labios
y el sopor deleitoso de sus besos”
En “Brindis”
Laura Victoria (Colombia, 1904 – 2004)
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| Foto de Radek Kilijanek en Unsplash |
tan solo retazos desprendidos
de mi mismo pecho,
sorprendidos en la quietud
de su mismidad.
Podrías estar ciega
y aun así comprobarías
que sigo explorando
las mil y una forma
de decirte que te amo.
No hay límites para el amor…
Ningún límite es posible
cuando nos entregamos
con tanta pasión.
¡Ni siquiera hay límite
para morir de amor…!
Cuando te acercas a mí,
esa rosa con mi nombre
que en tus pecho llevas
se abre desde los pétalos
mostrando desnudo
su maravillado esplendor.
Ver sin ver…
Ver que en su transparencia
tu alma siembra
de caricias mi fragilidad
mi entrega,
y mi amor.
Mi más seguro deseo
es empapar
la sed de tus labios
y el apetito de tu corazón
con más amor
del que puedan acoger.
Emilio Muñoz
Destellos en el mar...
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(por Max Richter)
