DESTELLOS EN EL MAR... (Memorias de mi alma desnuda)
Hasta hace poco pensaba que la memoria pertenecía a mi pasado. Después pensé que la memoria podía abarcar mi pasado y mi futuro, como si incluyera recuerdos y premoniciones.
Ahora creo que la memoria no pertenece al tiempo, ni me pertenece a mí. La memoria es algo que vivo y algo que me vive.
Realidad e imaginación, vivencias y deseos, todo se funde en una realidad imaginada y en una fantasía vivida, donde nada es totalmente cierto y nada es totalmente falso.
“La más bella poesía se alimenta
de impulsos, intuiciones,
sueños, incendios,
recuerdos, encantamientos,
leyendas, claroscuros,
amores eternos
y cientos de besos…
es mi opinión.
Letras e imágenes
siempre difusas,
nunca concretas…
La más bella poesía
carece de nitidez.
Tan solo es vapor,
ensoñación
y esperitualidad.
Y así la quiero yo…
Y esto de ahora no es poesía,
solo una díscola ilusión…”
Emilio Muñoz
“Entre celindas estabas aquella tarde de estío.
Por el cielo de tus ojos volaban los ruiseñores.
Y era el amor en tu frente serena como el rocío;
y era la risa en tus labios como un manojo de flores.
(…)
Era bello, incandescente y exacto tu cuerpo mío,
tu cuerpo para ser ave y junco de mis amores”
En “Celindas”
Enrique Morón (España, 1942 - …)
El amor,
entraña de mi alma,
corazón de mi vida
fruto prohibido
al que se entregan
mis labios.
El amor,
pasión de mis días,
música de misteriosas
notas y acordes,
de excitantes alucinaciones
surcadas por la mano
invisible del destino.
El amor,
ese infatigable compañero
que dispara sin descanso
su dulce locura sobre mi vida
y me llena de besos…
y me rodea de brazos…
y me llama por mi nombre…
y me descubre sus secretos…
y excita mi ánimo…
y devora mi corazón
con infinita dulzura…
Nunca es para el amor
demasiado temprano
o dolorosamente tarde…
Nunca la herida es tan grande
como para oscurecer el mañana…
Nunca el amor me encontrará dormido
al pie del árbol marchito del desencanto.
Siempre despierto e ilusionado,
como adolescente abrazado a la primavera,
cantando y riendo hasta el agotamiento
en mitad del verde prado.
¿SOLA? Tus ojos
vinieron a mirarme
en esta hora
oscura y áspera.
Yo me creía sola
pero estabas aquí.
El amor
le arrancó tu mirada
a la muerte.
Laura Victoria (Colombia, 1904 – 2004)
“En ti me he silenciado...
El corazón del mundo
está en tus ojos, que se vuelan
mirándome”
En “Alba de mi silencio”
Julia de Burgos (Puerto Rico, 1914 – 1953)
Si me amas,
pídeme que vista de besos
tu cuerpo de mujer,
cada día…
cada anochecer…
Y que tome tu desnudez
para cubrirte de caricias,
sueños y amores.
Si me amas,
recíbeme en tu seno
como si de un retoño
se tratara.
Florece para mí
en luz y vivos colores,
como si la primavera,
resplandeciente, te besara.
Si me amas,
desborda tus sentidos,
acelera tu pulso
y llénate del aire
que a mí me falta.
Tómame ingrávido
en el cielo de tu mirada
como si nada existiera
más allá de mi alma.
Y acógeme entre tus brazos
para desprenderme del frío
que en mi frente traiciona
la audacia de mi esperanza.
Cuando me abandone
sobre el lecho de tu regazo
háblame y cántame
como si aún
permaneciera despierto.
Llegado el día
en el que el vacío
se apodere definitivamente
de mi mirada,
sigue cantando
como si aún te mirara…
Pues encontrarás
en mi silencio forzado
el amor cierto
que nunca es ausencia.
“Desde entonces hay noche en mis estíos,
y su sonrisa niña
puebla mis soledades
de ninfas y de efebos;
desde entonces sus ojos me persiguen
y al mirar otros ojos
sus pestañas insomnes
suspenden mi deseo.
Porque en todas las bocas que he besado
sólo busco la leche de su aliento,
sólo busco la seda de sus labios
y el sopor deleitoso de sus besos”
En “Brindis”
Laura Victoria (Colombia, 1904 – 2004)
“Porque amarte es así de dulce y hondo
como esta fiel serenidad del agua
que corre por la acequia derramando
su amorosa ternura sobre el campo”
En “Más que nunca”
Maruja Vieira (Colombia, 1922 – 2023)
“Eternos adolescentes…
Por siempre amantes
más allá de la distancia y el tiempo”
Emilio Muñoz
Jennifer Connelly
¡Tanto tiempo…!
¡Tanto, tanto tiempo…!
Y el polvo del camino
no ha logrado borrar
tu nombre de mis labios…
¡Te siento tan cerca…!
¡Tantos soles…!
¡Tantas lunas…!
¡Tantas estrellas…!
Y solo tu…
Solamente tú
sigues siendo la reina
de mi corazón…
¡Nada…!
¡Nunca nada…!
Nada podrá vencer
al destino que indeleble
llevamos escrito
en lo más íntimo
de nuestra piel…
Antes de perder
la sonrisa y la razón,
o la vida misma,
déjame en prenda
la dulzura de una caricia,
el ardor de tus labios
o el recuerdo inolvidable
de tu apasionado amor…
Algo de ti
que el tiempo
jamás pueda borrar.