“La más bella poesía se alimenta
de impulsos, intuiciones,
sueños, incendios,
recuerdos, encantamientos,
leyendas, claroscuros,
amores eternos
y cientos de besos…
es mi opinión.
Letras e imágenes
siempre difusas,
nunca concretas…
La más bella poesía
carece de nitidez.
Tan solo es vapor,
ensoñación
y esperitualidad.
Y así la quiero yo…
Y esto de ahora no es poesía,
solo una díscola ilusión…”
Emilio Muñoz
de impulsos, intuiciones,
sueños, incendios,
recuerdos, encantamientos,
leyendas, claroscuros,
amores eternos
y cientos de besos…
es mi opinión.
Letras e imágenes
siempre difusas,
nunca concretas…
La más bella poesía
carece de nitidez.
Tan solo es vapor,
ensoñación
y esperitualidad.
Y así la quiero yo…
Y esto de ahora no es poesía,
solo una díscola ilusión…”
Emilio Muñoz
“Entre celindas estabas aquella tarde de estío.
Por el cielo de tus ojos volaban los ruiseñores.
Y era el amor en tu frente serena como el rocío;
y era la risa en tus labios como un manojo de flores.
(…)
Era bello, incandescente y exacto tu cuerpo mío,
tu cuerpo para ser ave y junco de mis amores”
En “Celindas”
Enrique Morón (España, 1942 - …)
Por el cielo de tus ojos volaban los ruiseñores.
Y era el amor en tu frente serena como el rocío;
y era la risa en tus labios como un manojo de flores.
(…)
Era bello, incandescente y exacto tu cuerpo mío,
tu cuerpo para ser ave y junco de mis amores”
En “Celindas”
Enrique Morón (España, 1942 - …)
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| Foto de Klara Kulikova en Unsplash |
entraña de mi alma,
corazón de mi vida
fruto prohibido
al que se entregan
mis labios.
El amor,
pasión de mis días,
música de misteriosas
notas y acordes,
de excitantes alucinaciones
surcadas por la mano
invisible del destino.
El amor,
ese infatigable compañero
que dispara sin descanso
su dulce locura sobre mi vida
y me llena de besos…
y me rodea de brazos…
y me llama por mi nombre…
y me descubre sus secretos…
y excita mi ánimo…
y devora mi corazón
con infinita dulzura…
Nunca es para el amor
demasiado temprano
o dolorosamente tarde…
Nunca la herida es tan grande
como para oscurecer el mañana…
Nunca el amor me encontrará dormido
al pie del árbol marchito del desencanto.
Siempre despierto e ilusionado,
como adolescente abrazado a la primavera,
cantando y riendo hasta el agotamiento
en mitad del verde prado.
Emilio Muñoz
Destellos en el mar...
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